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| Enero - Junio 2007, Vol. 2, No. 1 | |||||||||||||
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| ¿Yo hago vino?
Hugo D’Acosta No puedo resistir la tentación, de escribir, lo que sin resolver refiere la esencia del vino actual. Hoy, podemos decir que en el vino todo vino de fuera, esa planta, almacenadora de un cúmulo de evolución, que transitando en el tiempo y espacio nos recuerda un darwinismo trastocado. Ese hombre de siempre, que sin ser el hombre de antes, se movió, la portó, unas veces actuando a titulo promotor y otras más en la defensa de las bondades de tan intrigante bebida. Siempre simbolizando el triunfo de su civilización. Este binomio asentado en la espacialidad de la tierra, que en si misma acoge pero pide a gritos que se respete. Todo esto nos obliga a preguntarnos: ¿de quién es el vino?, ¿existe posesión?; ¿de la bebida?, ¿del sitio donde se obtiene?, ¿de la sensación que produce?. ¿Quien ha acompañado a quien en tal largo caminar? vino que acompaña, hombre que lo porta, vino que existe, ser humano que lo interpreta o simplemente lo disfruta. Todos absolutamente todos, en esos momentos de explicación justificativa, tentados por esta esencia occidental de pertenecer y/o poseer, nos hemos atribuido si no el 100 % de su origen, al menos una formal participación desde la estructura sociológica, incluso algunos mas aguerridos interpretando psicosomaticamente su existencialildad. Cuantas veces no hemos oído: .mi abuela era…, mi papá me enseñó, yo vengo de donde…, desde “chiquitos” nos acostumbraron, nunca vi mi casa sin una botella de…, etc. etc. etc. Sin dudar de la veracidad de los hechos, sí me declaro culpable del no saber como llegó a mí el gusto por el vino. Por supuesto que recuerdo la primera vez que me bebí un sorbo, de hecho mi descubrimiento es en gran parte producto de una vida azarosa, y yo diría que a nadie impresionaría saber cómo llegue a entregarme día a día a una actividad que me rige en tiempo y espacio. Quizá lo bello no es como se llega ahí, sino lo confortable que es vivirlo, esta actividad que nos hace preguntarnos ¿qué es realmente el vino actual?, un resultado que sale como por arte de magia de nuestras mochilas cargadas de experiencias, con una sólida pero cuidadosa forma de hacer, o un ejercicio en movimiento, receptivo, proponente, pero respetuoso, buscando la expresión a través de una lectura cuidadosa del contexto. Entonces los vinos actuales que representan: “El Nuevo Mundo” no necesariamente provienen de los “países jóvenes”, ni de aquellos sitios de tradición vitivinícola limitada; este movimiento ha alcanzado y tocado a los países mas clásicos y profundos del medio vitivinícola tradicional. Abriendo la posibilidad de reinventarse, con la irracional pregunta de que si lo que destruye también permite crear. No quiero ver la vida de contraste, en contraste, tampoco la puedo imaginar sin él. HUGO D´ACOSTA es uno de los personajes más importantes dentro del medio vitivinícola en México; un hombre que se ha compenetrado con la vid y la naturaleza de los valles de Baja California y ha marcado, con su espíritu, algunos de los mejores vinos del país. Agrónomo por la Universidad de Querétaro y enólogo por la Universidad de Montpellier, ha realizado una fuerte influencia en el vino mexicano, es enólogo de varias casas vitivinícolas de Ensenada, entre las que destaca su propia vinícola Casa de Piedra. hda1958@hotmail.com Cómo citar el texto: D’ACOSTA, Hugo: “¿Yo hago vino?.” en Revista Redes: música y musicología desde Baja California; Enero - Junio de 2007, Año 2, número 1. [Documento electrónico disponible en: www.redesmusica.org/no2] consultado el ??/??/ 2007 VERSIÓN en PDF (90 kb) |
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